jueves, 31 de mayo de 2012

Tío Tigre y Tío Conejo, Aristides Ureña Ramos

“La cantera de Los Robles”
-Tío Tigre y Tío Conejo-

Por: Aristides Ureña Ramos
Florencia 1984


Dicen que el calor era tan sofocante, que las piedras fumaban humo y las cigarras chillaban endemoniadas por el calor...y desde lejos se veía a el Tío Tigre que bajaba de los poderíos Coclesanos, puntando hacia Divisa... Acercándose a la carretera interamericana para poder caminar a sus orillas ya que iba rumbo a Santiago de Veraguas.

En la cantera de piedra, entre Divisa y El Roble a las dos de la tarde, se encontraba Tío Conejo tirado sobre una laja de piedra tomando el sol con grandes gafas Ray Ban, una toallita en el pescuezo, una bolsa de hielo y dentro una botella de soda, un vasito de plástico blanco y una radio encendida a todo volumen que tocaba una pieza de Yin Carrizo.

El Tío Tigre siente dentro de sí que delante de él se presentaba una irrepetible ocasión: capturar al distraído conejo…y es así que dé un salto se lanza sobre el conejo que logra esquivarlo comenzando una cruenta batalla entre ellos dos, era tan violenta la batalla, que apenas se lograba ver lo que sucedía ya que se había alzado una cortina de polvo que hacía imposible observar la escena…no se sabe cómo el conejo se aprovechó de esta confusión para subir a una especie de colina de piedra sin salida ya que estaba limitada por un farallón a manera de precipicio.
Esa pequeña colina tenía dos senderos de salidas o entradas… y en el medio una gran muralla de piedra, es así que el Tío Tigre comprendiendo que no podía continuar con su caza debido a que si subia por un lado el conejo bajaba por el otro lado...y decidió –inteligentemente- esperar que fuese el conejo a bajar y quedarse esperando al inicio de los dos senderos de piedra.

Allí en el cruce, el tigre pensaba, que solo le quedaba esperar con mucha paciencia, que al conejo le llegara el hambre, la sed y el cansancio…y así, parado en el medio del camino, comienzan a pasar las horas, llenando un silencio extraño ya que las cigarras habían dejado de cantar.

Tío Tigre pensaba y pensaba, como era posible que Tía Coneja, haya parido un conejo tan vagabundo, delincuente, que con tanto sacrificio había mandado a estudiar en la universidad de la capital, perdiendo tiempo en boberías de política...y se la pasaba hablando tonterías y metiéndoles cosas falsas en la cabeza a la pobre gente allá en las comarcas indígenas.
Y cómo era posible que hasta el sueldo de MAESTRO le pasada el gobierno nacional…a ese flojo, parlanchín, descarado y borracho de Tío Conejo.

De repente se oye a Tío Conejo que comienza gritar:
-“Che, che, che vaca vieja del diablo…che, che, che toro desgraciado”.


Tío Tigre que era el ganadero más rico de Panamá, se le pararon las orejas y comenzó a pensar...jooo no me diga que ese vagabundo de Tío Conejo, se ha encontrado algunos ganados sueltos allá arriba...y sus pensamientos fueron interrumpidos por los gritos del conejo:

-“Oiga Tío Tigre, que suerte la mía, 3 vacas y un toro bien encebados, me he encontrado acá arriba”- .

El Tío Tigre como era avaro y no le bastaba nunca lo que tenía, le pregunta:

-“¿y están marcados?”.-

Tío Conejo le responde:
-“No, no están marcado, pero le propongo un negocio, yo le doy las 4 reces y usted me deja libre, en libertad”.

El tigre sabía, que el Tío Conejo además de flojo, vagabundo y parlanchín, tenía que tener cuidado en los acuerdos ya que trataba siempre de sacar la mejor ventaja de la situación...y piensa lo siguiente:

---Le digo que me mande primero las 4 reces, una vez estén en mi poder, le digo al conejo que baje y lo capturo, así me quedo con el toro, las 3 vacas y para la cena me como al maldito conejo comunista.---


Así le contestó al conejo:

-“Si está bien, pero mándame primero el ganado y después bajas tu”.

El Tío Conejo ya se había puesto en acción y había recogido 4 grandes rocas del tamaño de una persona y comienza a empujarlas hacia la bajada del sendero gritando lo siguiente:

-“Tío Tigre, Tío Tigre, póngase en el medio del camino para que no se escape el ganado, y aliste la soga con el lazo que le mando las 4 reces”.

A Tío Tigre hasta que le brillaban los ojos de alegría, ya que además de ser el mejor ganadero de Panamá, era el campeón en carga de lazo de toda la nación...se puso en el centro del camino a esperar a que le llegaran las bestias--porque el coraje era lo menos que le faltaba--y Tío Conejo comienza a gritar empujando las piedras con toda sus fuerza a la orilla del sendero:

-“ Che, che, che, vaca vieja del diablo, che, che, che….ataja, ataja, ataja...allí le llegan Tío Tigre, ataja agarre sus reces”...empujando las 4 rocas.

Y Tío Tigre mira arriba del sendero y abriendo el lazo al viento, comienza a girarlo entorno a él... y ve un polvorín que baja velozmente y se siente envestido por una avalancha de enormes piedras que lo estaban sepultando en el medio del mismo camino.

ARISTIDES UREÑA RAMOS
(Florencia 1984)

1 comentario:

  1. Acaso será que estos personajes podrán alguna vez firmar la paz?? o el afán de venganza será eterna....jajjjaja

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